Rockers y Cafe Racer. La bufanda blanca de seda

Rockers y Cafe Racer. La bufanda blanca de seda

La bufanda blanca de seda es una de las señas de identidad de los rockers, que tiene una bonita tradición.
En la primera guerra mundial, con el advenimiento de la aviación, los pilotos y personal de vuelo (observador, artillero, etc.) iban en cabinas abiertas y debían de hacer frente no solo a las bajas temperaturas sino al viento que se colaba por entre las protecciones de abrigos y cuellos. Se dice que con tanta protección de abrigo de cuero, y como debían de escudriñar constantemente el cielo en busca de no ser sorprendidos por la aviación enemiga, terminaban con serias rozaduras en el cuello. Para ello solían ponerse una bufanda o pañuelo de seda alrededor del cuello, bajo las prendas de abrigo. La seda es uno de los tejidos más hipoalérgicos que hay (se trata de una proteína natural, y contiene solo 18 aminoácidos).

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No hay duda de que los conceptos de estatus, caballerosidad y gallardía, tan asociados a los primeros aviadores, marcaban una etiqueta al vestir que difícilmente podían mantener operativa sobre un aeroplano…pero que intentaban transmitir al menos en los pequeños detalles, como en el llevar al cuello una bufanda o pañuelo de seda blanco…un color totalmente impráctico, pues siempre terminaba manchado. Esta tradición se mantuvo con los aviadores de la segunda guerra mundial, aunque hay quien lo llevaba blanco por considerarlo más elegante, y quien lo prefería oscuro por ser más práctico.

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Los rockers, cubiertos de cuero negro e identificándose en cierto modo con los ases de la aviación, retomarían esta costumbre tradicional de los pilotos y adoptarían la bufanda de seda blanca como una de sus señas de identidad más características, cubriéndose bien el cuello y la parte inferior de la cara con ellas…a pesar de lo sucias que terminaban poniéndose. La seda es estilosa pero cara y se limpia mal, así que también se usaron bufandas de lana de tejido bien apretado, a las que se daban varias vueltas antes de cerrarse bien el cuello de la chaqueta y fijarse el barbuquejo (o barboquejo) del casco…el proceso era todo un rito. Al igual que sucedía con los aviadores, las bufandas empleadas no siempre eran blancas, como podemos ver en la amplia documentación fotográfica que se conserva de dicha época.

La longitud de las bufandas solía estar en el entorno del metro y medio, a veces más, pues no solo cubrían el cuello sino muchas veces la parte inferior de la cara, por lo que se llevaban con varias vueltas. Las mejores eran las de seda de forma tubular o de doble cara, que no tenían bordes, y con los flecos anudados para que no se deshilacharan. No había una forma predeterminada de ponérselas, aunque algunos tipos de nudos tenían gran aceptación (ver imágenes).

Actualmente y gracias a la tecnología, para montar en moto se emplean tapabocas y cubrecuellos realizados con los nuevos tejidos multicapa, calientes, estancos al viento y transpirables…pero nunca podrán igualar el glamour de las viejas bufandas o pañuelos de seda blancos (“white silk scarf”).

Seguidamente veremos algunas imágenes de la película “The Dawn Patrol” de Howard Hawks, sobre las batallas aéreas de la Gran Guerra.

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El director había sido piloto en la primera guerra mundial, e incluso actuó en la película pilotando el avión alemán en el rodaje.

La película original es de 1930, pero en 1938 se filmó un remake con Errol Flynn y David Niven, aprovechando parte del metraje de acción de la primera. La película original de 1930 pasó a llamarse “Flight Commander”.

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Se aprecia el dramatismo cinematográfico en la imagen de Errol Flynn muerto en la cabina del avión, con el pañuelo ondulando al viento.

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